Convocatoria al Manifiesto del pueblo de Michoacán, en el marco de la visita del Papa Francisco

Morelia, Michoacán
8 de febrero de 2016

Les agradezco en todo lo que vale, en toda la extensión de la palabra, que hayan acudido a esta invitación esta mañana de lunes, previo a un acontecimiento muy importante como ya se ha referido aquí por parte tanto del Secretario de Gobierno, como del señor Cardenal.

Muchas gracias por su presencia, quisiera mencionar de manera particular a cada una, a cada uno de los asistentes esta mañana, imposible hacerlo pero que sepan que hay un pleno reconocimiento a su disposición, a su compromiso y a la sensibilidad para atender esta convocatoria en el marco de una acontecimiento muy relevante para Michoacán.

Siempre es una gran satisfacción compartir eventos como el que nos convoca esta mañana, que como michoacanas y michoacanos preocupados y ocupados por el momento presente, para abrir paso a un mejor futuro para todas y para todos.

Ser de Michoacán es un privilegio y una responsabilidad, ya que contamos con enormes recursos naturales, culturales y humanos y ventajas competitivas en diversos sectores de la economía.

Desafortunadamente, en paralelo a estos atributos, subsisten en Michoacán la desigualdad social, la falta de oportunidades que derivan en migración de mano de obra calificada a otros estados de la República y como ustedes y todos los sabemos, principalmente a los Estados Unidos, que aún nos aqueja el fantasma de la inseguridad en algunas regiones de nuestro estado.

Por tales motivos, en el Gobierno del Estado tomamos en cuenta las fortalezas y debilidades para plantearnos estratégicamente hacia dónde queremos llegar.

Consideramos, considero de manera particular, que es el momento de hacer política, pues la política es el arte de congregar voluntades y así poder trabajar para el bien común. La participación política debe ser emprendida por las y los ciudadanos, porque sin duda, será la granoportunidad para construir las soluciones que tanta falta le hacen a nuestro estado; como mujeres y hombres comprometidas, comprometidos, ocupadas y ocupados, preocupados por los asuntos de nuestro querido Michoacán.

Por ello, amigas y amigos, convoco a la unidad de todos los sectores de la población y a todos los actores políticos de Michoacán.

Las michoacanas y los michoacanos enfrentamos grandes retos, ya que hemos transitado por una situación excepcional. Los problemas de inseguridad, escaso desarrollo económico, incertidumbre en materia educativa y deterioro financiero han sido los principales factores que entorpecieron y hasta han frenadoel desarrollo y el progreso de nuestro estado.

Es momento de asimilar que todos somos parte de Michoacán y que si a un sector o algunos de ellos les va mal, esto repercute en otros y al final del camino, a todos y a todas nos va mal.

El tema de la desigualdad social es una preocupación global, hace pocos días, en el marco del Foro Económico de Davos se dio a conocer un estudio que señala que la riqueza está concentrada en solo el 1 por ciento de la población.

Resulta evidente que el desarrollo económico no tiene sentido cuando su motivo es la ganancia pura, olvidando que el hombre encuentra su plenitud cuando impulsa valores como la fraternidad, la solidaridad y la justicia para todas y para todos. El desarrollo consiste en la igualdad de oportunidades y el respeto pleno a los derechos de las y los ciudadanos.

Es en este sentido que debemos reconocer que, si bien la exclusión social no es privativa de Michoacán, sí es la causa mayor de nuestro rezago. Todos somos Michoacán y eso nos exige por igual un trabajo honesto y una entrega total para generar resultados que nos ayuden a construir un mejor futuro.

Somos casi 5 millones de michoacanas y michoacanos viviendo aquí, pero casi 3 y medio millones de michoacanas y michoacanos fuera de nuestro territorio quienes debemos ver más allá de nuestras aspiraciones personales y velar por el bienestar común, sin distinciones ideológicas, políticas o gremiales. Es responsabilidad de todos asumir que por igual nos afecta la situación actual y por igual nos beneficiará lo que hagamos para cambiarla.

Somos un estado plural y eso no debe ser obstáculo ni motivo de confrontación. Por el contrario: la pluralidad es sinónimo de riqueza cultural y debe ser un motor que nos permita impulsar un esfuerzo colectivo a favor de nuestro estado, a favor de Michoacán.

La concordia entre todos los sectores es la única solución que nos garantizará que Michoacán sea un lugar de tranquilidad y de orden social de manera constante. Es nuestra fórmula inmejorable para detonar todo el potencial y alcanzar el desarrollo social y económico que nuestra entidad necesita.

En estos días estamos en vísperas de recibir al Papa Francisco, Jefe del Estado Vaticano, quemás allá de creencias e ideologías, cabe reconocer que Jorge Mario Bergoglio como líder de la Iglesia Católica, ha sabido abordar los temas que más aquejan al mundo en el contexto actual y su visita a México y a Michoacán traerá consigo sin duda, un mensaje de paz y de reconciliación.

Por ello, amigas y amigos aquí presentes, a todas y a todos los invito a una reflexión individual para aprovechar la coyuntura de esta visita y que sea para consolidar nuestro mayor anhelo: la paz y la justicia social.

El carácter laico del Estado no significa que éste sea enemigo de las religiones, por el contrario, debe ser quien garantice que todas coexistan respetuosamente entre sí y con aquellos que no profesan ninguna religión. La libertad civil y religiosa es una de las bases de nuestras instituciones.

Debemos pues edificar la paz a través del humanismo y practicarlo en lo individual, en lo familiar, en afinidad con los demás y en nuestra relación de concordia con todos los círculos de la sociedad. Es tiempo de fomentar los valores y principios. Debemos de promover la cultura de la legalidad y el respeto. Sólo así fortaleceremos el Estado de Derecho, superaremos las adversidades y cimentaremos las bases para la recuperación económica y armónica de nuestro estado.

El resultado de esto, será transitar a una mejor sociedad, con mejores ciudadanas y ciudadanos, que aporten su esfuerzo desde sus respectivas trincheras para el bien común. En este sentido, resulta imperativo que los poderes públicos estatales, federales y municipales seamos los primeros en dar el ejemplo de apego a la legalidad.

El fortalecimiento institucional es indispensable para la conservación del orden público, que nos permita propiciar el cumplimiento de los derechos y obligaciones de las y los ciudadanos.

Son los cambios en el modo de pensar los que producen verdaderas transformaciones sociales. Las ideas deben de adaptarse a la realidad y no al contrario, pues el proceso inverso ha producido con frecuencia verdaderos infiernos y escenarios inaceptables.

Queridas amigas y amigos, michoacanas y michoacanos:

Es por ello que hoy los invito a suscribir el Manifiesto del Pueblo Michoacano, documento que muestra que somos mayoría quienes buscamos el bien ser y el bien actuar; que somos más las y los ciudadanos que buscamos el progreso a través del trabajo y que estamos dispuestos a organizarnos y a colaborar sin importar nuestras diferencias, que sólo trabajando a través de los mecanismos de entendimiento vamos a construir la unidad necesaria para terminar con la exclusión social que provoca la falta de oportunidades, zozobra e inseguridad.

Pero también quiero advertir a todas y todos aquellos que están al margen de la ley, que se han ido por el camino fácil, que delinquen y perturban la paz social, que estoy determinado a erradicar sus perniciosas actividades mediante la aplicación irrestricta de la ley la justicia.

Estoy convencido que ésta es la mejor manera de avanzar, con la unificación de la sociedad civil, la iniciativa privada, los partidos políticos, todos los órdenes de gobierno, las representaciones sociales en general de la sociedad civil y que todos transitemos adheridos a una misma causa, que es apoyar todo aquello que promueva la estabilidad y el bienestar del estado de Michoacán.

Mucho me complace encontrar aquí reunidos a líderes religiosos, líderes sociales, empresariales, políticos, económicos, pues en ellos está un michoacano, una michoacana, decididos y convencidos de que trabajando juntos con honestidad y compromiso, alcanzaremos los resultados que buscamos. Que con su esfuerzo permanente, lograremos la prosperidad de cada región y del estado en su conjunto.

Escribamos pues amigas y amigos, juntos, una mejor historia para Michoacán; construyamos juntos y juntas un clima de unidad, trabajo, paz y progreso. Creo que es el momento de actuar, porque también estoy absolutamente convencido que Michoacán somos todos y que Michoacán es de todas y de todos.

Por eso también pongo a su consideración primero, la posibilidad de suscribir el Manifiesto del Pueblo Michoacano, es absolutamente voluntario, porque creo que es solo una expresión de voluntad y compromiso en el marco de una visita tan especial, de un hecho histórico, de que un Papa visite a Michoacán, visite Morelia, no tiene precedente y no sé cuándo lo tendrá. Si en este momento, más allá de posturas personales, de intereses de grupo, pensamos en Michoacán ya provechamos esta gran oportunidad en el buen sentido de la palabra, no con oportunismo, sino con un sentido de responsabilidad para construir las condiciones de paz, estabilidad, desarrollo que requiere Michoacán, dejar de lado un poco el interés particular, el interés individual y poner por encima de ello el interés general que es el que debe de movernos, creo que los resultados serán en beneficio de todas y de todos.

Ojalá que este documento que ustedes tienen en sus manos, estuvieran de acuerdo en que fuera suscrito por quienes hoy estamos aquí.

Y segundo, que de este encuentro resulte, se construya una comisión que empiece a trabajar en las siguientes horas y días, una propuesta para construir un Acuerdo por la paz y el desarrollo de Michoacán.Ese será otro momento que está a su consideración y será determinación de los aquí presentes poder trabajar en ella o no, pero el manifiesto creo que recoge sólo cuestiones elementales de coincidencia en lo que necesita nuestro querido estado.

No me resta más que agradecerles su presencia, su apertura, su compromiso, porque siempre que haya temas tan importantes como éste, habré de tomar la iniciativa de convocarlas y convocarlos para poder compartir con ustedes la información, y para poder compartir y trazar las rutas que más convengan a Michoacán.

Estamos también trabajando para que en el marco de este magno acontecimiento, ustedes nos puedan acompañar aunque sea con cierta distancia, también expresarle un saludo al Papa Francisco en Michoacán.

Muchas gracias por escucharme.